El Certamen de Guionistas/os
El Boletín Oficial de Cantabria ha publicado el uno de septiembre las bases del Certamen Nacional de Guión de Cortometrajes, dotado con premios por importe de seis mil euros, convocado por la Consejería de Empleo y Bienestar Social del Gobierno de Cantabria.
Lo primero que le sugiere a uno la lectura de la Orden es preguntarse si la Consejería de Empleo y Bienestar Social no tiene cosas más útiles a las que dedicar los seis mil euros. ¿No estarían mejor empleados si se dedicaran a financiar la Ley de Dependencia tan poco dotada económicamente? Incluso, ¿no sería más provechoso, si se quiere apoyar a los guionistas, haber organizado un curso para jóvenes parados formándoles en el modo de realizar un guión?
El caso es que la Consejería de la que es titular la vicepresidente del Gobierno cántabro, Dolores Gorostiaga, ha optado porque de los seis mil euros se beneficien sólo dos personas que, además, puede que no sean ni de Cantabria ya que el certamen es nacional. ¡En fin!
Otras cosas me sugiere el modo en que está escrita la Orden. Muy en la línea feminista de Gorostiaga, en muchas de las palabras se duplica la terminación para que quede expresamente recogido el femenino, vulnerando todas las normas de la lengua castellana. Leer, por ejemplo, Los/as solicitantes, para tener la condición de beneficiarios/as…, es horroroso. Lo bueno es que no son capaces de llevarlo hasta sus últimas consecuencias y no lo aplican en todas las palabras en las que, siguiendo su criterio, deberían hacerlo, no sé si porque son conscientes de que no hay quien lea así todo el documento o porque, inconscientemente, se les pasa por alto. Así, por poner un par de ejemplos, en lugar de un mismo participante tendrían que haber puesto “un/a mismo/a participante”, o cuando escriben “la obra de los/as participantes premiados” deberían haber añadido al final otro “/as”.
De todos modos, si fueran coherentes, cuando una palabra es de género femenino y abarca también a hombres deberían igualmente distinguir la doble terminación y, así, este certamen estaría dirigido a premiar “los/as mejores guionistos/as“, aunque ello nos podría llevar al caos lingüístico.
Es triste que se dé tanta importancia a estos temas, como si el escribir como la Real Academia manda fuera la causa de la violencia familiar. Para combatir ésta, hay que actuar en la educación y la formación en valores y no perder el tiempo y gastar más papel en estas cuestiones lingüísticas.