SOBRE LA VACUNACIÓN OBLIGATORIA

13/12/2021
Gabino Santos Briz

Siguen escuchándose voces que reclaman la imposición de la vacunación obligatoria, como parece que se va a hacer en Austria y en Alemania. En España se descarta de momento, pero se ha optado por imponer el llamado "certificado Covid" que, en Cantabria, por ejemplo, es ya obligatorio desde el 10 de diciembre para acceder a locales de hostelería, ocio nocturno y algunos otros. Se sigue viendo la vacunación como la gran solución y, con el certificado, se induce a crear una confianza que puede llevar a relajar en esos locales otro tipo de medidas, como la mascarilla. Y, sin embargo, los datos oficiales, como vemos en nuestro estudio del 13 de diciembre, muestran que los efectos de las vacunas se aprecian pero no tanto como podría esperarse.

Resumo los resultados de ese análisis. En las ocho semanas anteriores al 28 de noviembre, según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad español, las proporciones promedio que los vacunados suponían en distintas categorías eran estas:

Cuadro resumen de la proporción de vacunados

La primera nos indica la parte de la población que ya había completado su vacunación. Las restantes, que muestran la proporción de los vacunados que se ven afectados por diversas situaciones del Covid, deberían ser cero si las vacunas inmunizaran, pero ya se advirtió hace tiempo que no lo hacían señalando que su efecto se notaba en que reducían la contagiosidad y, caso de verse afectados, la gravedad de la enfermedad. En todo caso, cuanto más próximos a cero esos porcentajes, mayor efectividad de las vacunas. Cuanto más próximos al 88,24%, menos efectividad.

Los datos muestran que la reducción de contagios y de fallecidos, sobre todo, es bastante reducida, siendo algo mayor en el caso de hospitalizados e ingresados en UCI, aunque en estas dos situaciones cabría preguntarse si se debe a que efectivamente las vacunas funcionan mejor o a que los médicos se muestran más precavidos ante no vacunados, procediendo a su hospitalización o a su ingreso en UCI con más facilidad que ante un vacunado al que consideran más protegido.

¿En qué se basan entonces las autoridades políticas y sanitarias para incidir tanto en las bondades de la vacunación? Lo decimos en aquel estudio: en las tasas que miden la afectación de vacunados y de no vacunados, que, efectivamente, muestran que en esas ocho semanas, como promedio, de cada 100.000 vacunados se infectaron 42,16 mientras que de cada 100.000 no vacunados fueron 94,57 lo que lleva al Ministerio a la conclusión de que «la incidencia en personas completamente vacunadas es muy inferior a la observada en no vacunadas», siendo mayor aún la incidencia al centrarse en determinados grupos de edad, como recogimos en el análisis anterior al que remitimos.

Las tasas, sin embargo, con ser útiles a efectos comparativos, pueden inducir a conclusiones equivocadas si se analizan aisladamente, sin tener en cuenta otras circunstancias. Una de las que influyen es el tamaño de las bases. Cuando las bases son muy pequeñas, un único caso tiene grandes efectos en la tasa. Lo estamos viendo, sin ir más lejos, con las tasas de incidencia acumulada en 7 o en 14 días en los distintos municipios que se están publicando. Los datos del 10 de diciembre, por ejemplo, nos dicen que en el municipio de Santander hay una incidencia de 310 casos por cada 100.000 habitantes mientras que en el de Arredondo esta incidencia es de 1.106 casos por 100.000 habitantes. Haciendo la misma lectura que se hace de las tasas de vacunados/no vacunados, podríamos decir que el riesgo de contraer el Covid en Arredondo es casi cuatro veces más que de contraerlo en Santander. En Arredondo ha habido en esos catorce días 5 casos; en Santander, 536. El hecho de que los cinco residentes en una sola casa de uno de los pueblos del municipio de Arredondo, y hablo como hipótesis, se hubieran contagiado, llevaría a pensar que en cualquier otro pueblo del municipio el riesgo era mucho mayor que en Santander. ¿De verdad que es así?

Con las tasas de vacunados y no vacunados pasa un poco lo mismo. Los no vacunados son unas nueve veces menos que los vacunados, por lo que la incidencia en la tasa de un menor número de casos es mayor. Hay que ver las tasas considerándolas en conjunto con otros datos y valorarlas con mucho cuidado, más aun cuando, como es el caso, otros indicadores, como los mostrados anteriormente, apuntan en otra dirección. Por ello, no parece que esté suficientemente justificado obligar a la vacunación.


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